El ciclo histórico de la III Internacional (I)
El ciclo histórico de la III Internacional (II)
El ciclo histórico de la III Internacional (III)
El ciclo histórico de la IV Internacional (IV)
El ciclo histórico de la degeneración de la III Internacional (V)
EL CICLO HISTÓRICO DE LA DEGENERACIÓN DE LA III INTERNACIONAL (VI)
Enero 1924 – Muerte de Lenin
En enero de 1924 muere Lenin. La Izquierda hizo un balance de la obra de Lenin en febrero de 1924 publicado como: Lenin en el camino de la revolución, explicando desde un punto de vista materialista y dialéctico la función del dirigente[1].
Sería contraria a la doctrina marxista la afirmación de que la revolución dependa de un individuo, por lo tanto la muerte o supervivencia física de un individuo no hubiera cambiado por sí sola el curso de la contrarrevolución. Pero, con la muerte de este compañero, se empieza a dar rienda suelta a la pelea por el “leninismo”, taparrabos con el que los oportunistas encubren su traición al marxismo. En vida de Lenin no hubiera sido posible hablar de “leninismo” porque Lenin fue (y se reclamó) ante todo un restaurador teórico del marxismo frente al oportunismo de su tiempo, y no es por casualidad que sea ésta la faceta que trata el primer capítulo del texto, pues para nosotros fue siempre éste el principal aspecto de su obra.
En el texto, la Izquierda denuncia ya el peligro oportunista que conlleva el uso del término “leninismo” que se empezaba a presentar como una doctrina en sí misma: “Ni nos parece el caso, aún si no se encubre bajo éste ningún desacuerdo sustancial, de presentar, como parece que quiere hacer el compañero Zinóviev, el bolchevismo o el leninismo como una doctrina en sí, que consista en la ideología revolucionaria del proletariado en alianza con los campesinos. Esta (no digamos en las intenciones de nuestro compañero, sino en las visiones de corrientes oportunistas) podría prestarse como fórmula teórica a contrarrevolucionarios camuflados por los autores de un repliegue histórico del contenido de la revolución rusa: mientras entre las más bellas tradiciones del partido bolchevique permanece la genial intuición histórica con la que él ha afrontado el programa socialrevolucionario, al que ha «robado» un punto esencial pero para que lo lleve a cabo no la clase campesina, sino la clase obrera: porque sólo por la segunda, y no por sus propias fuerzas, puede la primera ser guiada a la liberación.” (Lenin en el camino de la revolución, 1924)
Un año después se había verificado el peligro anunciado por la Izquierda y los antimarxistas actuaban en la Internacional en nombre del “leninismo”:
“Si por leninismo se entiende admitir por verdadero todo aquello que plazca afirmar a aquellos que se proclaman los verdaderos y los mayores leninistas, entonces no nos quedaría más que sonreír. Nos reservamos el derecho de considerar y probar que muchas opiniones de los leninistas etiquetados son más que nada antileninistas y antimarxistas.
Si por leninismo se entiende jurar sobre cada y cualquier afirmación de Lenin durante su vida, entonces ni siquiera podemos estar de acuerdo.” (El Peligro oportunista y la Internacional, 1925).
- Julio 1914 – Inicio primera guerra mundial (bancarrota de la II Internacional)
- 1917 – Revolución de febrero y octubre en Rusia
- 1917 – Intervención militar extranjera y guerra civil en Rusia
- Marzo 1918 – Tratado de Brest-Litovsk
- Noviembre 1918 – Levantamiento de Kiel
- Noviembre 1918 – Fin de la primera guerra mundial
- Diciembre 1918 – Fundación del Partido Comunista de Alemania
- Enero 1919 – Asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht por parte de la socialdemocracia
- Marzo 1919 – I Congreso de la 3ª Internacional
- Marzo-agosto 1919 – República Soviética de Hungría (la participación de los socialdemócratas la dinamita)
- Abril 1919 – República soviética de Baviera
- Marzo-abril 1920 – “putsch” de Kapp/Lüttwitz + levantamiento del Ruhr
- Mayo 1920 – Tesis de la Fracción Comunista Abstencionista del PSI
- Julio-agosto 1920 – II Congreso de la 3ª Internacional
“21 condiciones de admisión” - Agosto 1920 – Derrota del ejército rojo en Varsovia
- Septiembre 1920 – Ocupación de fábricas en Italia
- Diciembre 1920 – Fusión de la ‘izquierda’ del USPD con el KPD
- Enero 1921 – Fundación del Partido Comunista de Italia
- Enero 1921 – ‘Carta abierta’ del KPD al SPD y a los sindicatos
- Marzo 1921 – Fracaso de la acción de marzo en Alemania
- Junio-julio 1921 – III Congreso de la 3ª Internacional
“conquista de las masas” (de la mayoría…) - Diciembre 1921 – Resolución previa al I Ejecutivo ampliado
“frente único político” - Enero 1922 – Tesis sobre la táctica del Partido Comunista de Italia (Roma)
- Febrero 1922 – I Ejecutivo Ampliado
- Abril 1922 – Conferencia conjunta con la II Internacional y la II ½ Internacional
- Junio 1922 – II Ejecutivo ampliado
“gobierno obrero” - Agosto 1922 – Sumisión del PCCh al Kuomintang
- Octubre 1922 – Marcha sobre Roma
- Noviembre 1922 – Proyecto de Tesis presentado por el PC de Italia al IV Congreso
- Noviembre-diciembre 1922 - IV Congreso de la 3ª Internacional
“gobierno obrero y campesino” - Enero 1923 - Ocupación francesa del Ruhr
- Febrero 1923 – Detención de los dirigentes del PC de Italia, puesta a dedo de Togliatti en la dirección
- Junio 1923 – “Bolchevismo nacional” en Alemania
- Octubre 1923 – Ministros comunistas en los gobiernos de Sajonia y Turingia (y disolución militar posterior)
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- Enero 1924 – Muerte de Lenin
- Junio-julio 1924 – V Congreso de la 3ª Internacional
“bolchevización” - Junio 1924 – Asesinato de Matteoti y pantomima del Aventino
- Abril 1925 – Elección presidencial de Hindenburg en Alemania
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- Enero 1926 – Tesis de la Izquierda al III Congreso del Partido Comunista de Italia (Lyon)
- Febrero 1926 – VI Ejecutivo ampliado
- Marzo 1926 – Traición de la revolución proletaria en China (masacre de Shanghái y Cantón en 1927)
- Mayo 1926 – Traición de la huelga de los mineros en Gran Bretaña (Comité anglo-ruso)
- Diciembre 1926 – VII Ejecutivo ampliado
“socialismo en un solo país”, derrota de la oposición rusa - Octubre 1929 – Crack del 29
- 1936, 1938 – Procesos de Moscú
- Mayo 1937 – Hechos de mayo durante la guerra civil española
- Septiembre 1939 – Inicio de la segunda guerra mundial
- Mayo 1943 – Disolución formal de la 3ª Internacional
El eclecticismo táctico acabará campando a sus anchas en la Internacional en nombre del “leninismo” a pesar de que como reclamaba la Izquierda un año antes tras la muerte de Lenin: "A quien quiera subrayar demasiado en Lenin el táctico sin reglas fijas, nosotros le reprocharemos siempre la unidad que liga toda su obra política. Lenin es aquel grande que, fija la mirada en la meta final revolucionaria, no teme hacerse llamar en las épocas de la preparación el disolvedor, el centralizador, el autócrata, el devorador de sus maestros y de sus amigos. Es el aportador despiadado de la claridad y de la precisión aunque esto conlleve el hundimiento de falsas concordias y de alianzas postizas.” (Lenin en el camino de la revolución, 1924).
Pero tal y como remacha el texto, la revolución sucederá a pesar de la muerte de Lenin (y añadimos nosotros, a pesar de la contrarrevolución efectuada en su nombre): “(…) nosotros seguimos, con un equipo formidable de argumentos, autorizados para sostener que, en el afligido camino, la historia de mañana «pasará por Lenin», reproducirá las fases revolucionarias cuya prospectiva marxista él ha vuelto a revivir en la teoría y a templar en la realización.” (Lenin en el camino de la revolución, 1924).
Junio - julio 1924 – Congreso de la 3ª Internacional: “bolchevización”
En los meses de junio y julio de 1924 se celebra el V Congreso de la 3ª Internacional en el que se mantienen las desviaciones tácticas del frente único político y del gobierno obrero, haciendo recaer toda la responsabilidad acerca de sus malos resultados sobre los individuos.
A tal efecto, se produce un auténtico pasteleo parlamentario: los héroes del IV Congreso (la dirección del KPD: Brandler y Thalheimer) son ahora excomulgados por no haber aplicado correctamente la táctica del gobierno obrero (que en realidad sí habían aplicado) y, en su lugar, erigidos como nuevos campeones, la izquierda del Partido alemán (R. Fischer y Maslow).
Empieza el regateo de principios y de táctica con dos condimentos que serán inexcusables a partir de ese momento: el nuevo campeón deberá jurar lealtad a la Internacional y escupir sobre Trotski (que ha levantado ampollas dentro del Partido ruso con su “Lecciones de octubre”), por un lado, y sobre la Izquierda italiana, por el otro.
Así, la “izquierda” del Partido alemán acepta la fusión de la Internacional Sindical Roja con la Central Sindical Amarilla de Amsterdam, propuesta por el Ejecutivo de la Internacional a cambio de la investidura como nuevo grupo elegido. La táctica correcta era la que admitía como única justificación para mantener el trabajo dentro de los sindicatos bajo control de los oportunistas en el interior la existencia de un referente internacional claro y diferenciado, que ahora era liquidado con la fusión.
En La política de la Internacional (1925) la Izquierda hacía la siguiente descripción del V Congreso: “En el V Congreso, esos dirigentes de la izquierda alemana, se presentaron como aliados con Zinóviev haciendo de Brandler y Cia. los únicos chivos expiatorios, y se lanzaron contra Trotski que era pesimista, sustituyendo su crítica marxista y revolucionaria con la banal afirmación de que, desde el momento en que la dirección había pasado a los izquierdistas, todo estaba resuelto y todo debía marchar divinamente en el partido alemán. (…) En el V Congreso practicaron la diplomacia y el maniobrismo, y nada más.
En las secretísimas reuniones de la delegación alemana no trascendía nunca oficialmente el abierto desacuerdo de la parte extrema compuesta de obreros de Berlín, de Hamburgo y de la cuenca del Ruhr contra las continuas concesiones de la Fischer (…) Se desvió (con una intriga de coloquios y acuerdos extraños al desarrollo del Congreso) la violenta reacción con la cual los compañeros alemanes acogieron la propuesta de la unidad sindical internacional, la bomba del V Congreso. Se aceptó de buena gana descargar dos o tres discursos contra la rebelde izquierda italiana. Finalmente, se proclamó el acuerdo completo entre el ejecutivo de la Internacional y la izquierda alemana en las nuevas tesis tácticas y en todo lo demás (…)
Pero, por todo eso, se dirá: ¿pedís vosotros, por principio, que en los Congresos comunistas haya lucha y desacuerdo abierto y violento sin posibilidad de una solución común?
Respondemos enseguida que, si la unanimidad se alcanzase por el estudio y la consideración objetiva y superior de los problemas, éste sería el ideal, pero que la unanimidad artificial es mucho más dañina que el desacuerdo abierto en la consulta del Congreso, salvada siempre la disciplina ejecutiva: y que se trataba de unanimidad artificial, se han encargado de probarlo los hechos, como los fracasos de la táctica votada con tanto entusiasmo, la excomunión de aquellos que se habían presentado como los pioneros más seguros de ésta, el descabalgamiento alternado de grupos de dirigentes a cuya solidaridad y disciplina con las directrices infalibles de la Internacional se había alabado antes.” (La política de la Internacional, 1925).
Otra de las desviaciones del V Congreso fue la institucionalización de la figura de partido simpatizante, lo que abrirá las puertas para que el Kuomintang de Chiang Kai-shek llegue a ser partido simpatizante en el VI Ejecutivo ampliado de febrero de 1926. Y sólo un mes después, en marzo de 1926 demostró su papel como verdugo de los comunistas chinos.
En el V Congreso también se introduce la mal denominada bolchevización. La llamada bolchevización introducía la disolución de la organización territorial y la instauración de las células de empresa como única base posible del Partido. Las células comunistas, y no sólo en las empresas sino en cualquier órgano donde hubiera militantes comunistas, ya existían en los Partidos (ver las resoluciones del III Congreso de la Internacional). Por sí mismas, las células comunistas no eran incompatibles con la organización territorial por lo que la disolución de la organización territorial tenía como objetivo la imposición de un control férreo de los grupos comunistas por parte de la internacional ya degenerada.
Es cierto que la organización por células de empresa había sido la forma de organización del Partido bolchevique en Rusia, donde la particular configuración de la doble revolución, con su componente democrático-burguesa, favorecía la organización dentro de la fábrica y la dificultaba en el exterior. Pero no era menos cierto que en la Europa de capitalismo maduro, se trataba de derrocar a la burguesía sin paradas intermedias y el ambiente dentro de la fábrica era tanto o más hostil a la organización comunista que el ambiente en el exterior durante el zarismo. Además, la compartimentación de los grupos comunistas dentro de cada empresa dificultaba la función principal del Partido: la síntesis de los impulsos y elevación del horizonte político hacia un fin supremo general. Los grupos de obreros comunistas quedaban aislados entre ellos y se facilitaba una dinámica corporativista y un estrechamiento del campo de acción y de visión.
Así resumía nuestra corriente los efectos de la llamada bolchevización en El peligro oportunista y la Internacional (1925): “En cuanto se concreta en la organización por células, sobre la que está omnipotente la red de funcionarios, seleccionados con el criterio de la obediencia ciega a un recetario que querría ser el leninismo; en un método táctico y de trabajo político que se ilusiona de realizar el máximo de correspondencia ejecutiva con las disposiciones más inesperadas, y en un planteamiento histórico de la acción comunista mundial, en el que la última palabra deba hallarse siempre en los precedentes del partido ruso interpretados por un grupo privilegiado de compañeros; nosotros consideramos que ella no alcanzará sus mismos objetivos y debilitará al movimiento, y la juzgamos como una reacción desacertada al éxito poco favorable de muchos experimentos tácticos del método dominante, contra nuestras críticas, en la Internacional. En lugar de utilizar remedios más valientes nos parece que quiera cubrirse con esta bolchevización, que sin ser un reforzamiento se quedará en una especie de cristalización y de “inmovilización” del movimiento revolucionario comunista y de sus espontáneas iniciativas y energías. El proceso está invertido, la “síntesis” (¡A las armas…!) precede a sus elementos, la pirámide en lugar de erigirse segura sobre la base se da la vuelta y su equilibrio inestabilísimo se apoya sobre su vértice.” (El peligro oportunista y la Internacional, 1925).
Y en realidad la introducción de la bolchevización trataba de esto: de aislar y compartimentar los distintos destacamentos del Partido para controlarlos mejor sobre la base de una disciplina mecánica, de la disciplina por la disciplina. Era la culminación en forma de degeneración organizativa de lo que había sido el ciclo precedente.
Así, empezando por el error táctico del parlamentarismo revolucionario en el capitalismo maduro y de la formulación ambigua de la conquista de la mayoría se inicia el deslizamiento por la pendiente de la desviación táctica del frente único político combinada con una desviación táctico-organizativa en el sentido federalista (no adhesión individual sino fusiones con trozos de partidos, admisión de partidos simpatizantes, ambiente interno de maniobra parlamentaria) para llegar a desviaciones teórico-programáticas como el bolchevismo nacional en Alemania y el gobierno obrero.
Una vez destruidos los lazos entre los postulados programáticos y la táctica, única base de una auténtica disciplina orgánica comunista, el único cemento organizativo aplicable era el de la disciplina por la disciplina, el de la disciplina mecánica, el del terror ideológico dentro de la propia organización, llegando incluso al uso del aparato policial estatal para dirimir las divergencias internas de organización. Sólo un régimen carcelario interno podía asegurar una disciplina cuyas premisas orgánicas habían sido destruidas con todos los errores anteriores. Y, con ello, los partidos comunistas dejaban de serlo sin posibilidad de corrección ulterior.
La cuestión no es abordada por la Izquierda italiana como una reivindicación democrática ni de mayor autonomía local sino, todo lo contrario, la Izquierda italiana reivindica una máxima centralización y disciplina y una limitación total de la autonomía tanto de los órganos periféricos como de los órganos dirigentes, sobre la única base que puede dar este resultado en un Partido Comunista: la unidad de doctrina, programa y táctica.
El texto Organización y disciplina comunista (1924), retomando el argumento de un artículo anterior El principio democrático (1922) sintetiza:
"Así se delinea el esquema de las conclusiones a las que tendemos nosotros en la materia. No existe una disciplina mecánica buena para la aplicación de órdenes y disposiciones superiores 'cualesquiera que sean', existe un conjunto de órdenes y disposiciones que responden al origen real del movimiento que pueden garantizar el máximo de disciplina, o sea, de acción unitaria de todo el organismo, mientras que existen otras directrices que emanadas del centro pueden comprometer la disciplina y la solidez organizativa. (...)
Nosotros resumimos así nuestra tesis, y creemos ser fieles a la dialéctica del marxismo: la acción que el partido desarrolla y la táctica que adopta, o sea, la manera con la que el partido se presenta hacia el 'exterior' tienen a su vez consecuencias sobre la organización y constitución 'interna' del mismo. Compromete fatalmente al partido quien, en nombre de una disciplina ilimitada, pretende tenerlo preparado para una acción, una táctica, una maniobra estratégica 'cualquiera', o sea, sin límites bien determinados y conocidos por el conjunto de los militantes.
El máximo deseable de unidad y solidez disciplinaria se alcanzará eficazmente sólo afrontando el problema sobre esta plataforma, y no pretendiendo que esté ya prejudicialmente resuelto por una banal regla de obediencia mecánica." (Organización y disciplina comunista, 1924)
En El peligro oportunista y la Internacional (1925), la Izquierda advertía de que "la crítica sin el error no daña ni siquiera la milésima parte de cuanto daña el error sin crítica" y denunció la deriva de la Internacional en cuanto al elasticismo táctico imperante y al régimen carcelario creciente, sintetizando como conclusión: "Es necesario condenar y abandonar tales métodos. Donde la situación no permita la lucha por el poder, no por esto el partido comunista deja de tener una tarea política y de acción que transcienda la de una escuela de propaganda. La actitud que asume el partido públicamente en el desarrollo de la lucha, incluso en la fase de retirada, tendrá su indispensable juego sobre el éxito o el fracaso que le estará reservado en el período de reanudación futuro, en el vencer o no todas las complejas resistencias contrarrevolucionarias." (El peligro oportunista y la Internacional, 1925).
Junio 1924 – Asesinato de Matteotti y pantomima del Aventino
Como consecuencia del asesinato de Matteotti por los fascistas, el resto de partidos parlamentarios (incluyendo vergonzosamente al Partido Comunista) fundaron en el Aventino el parlamento auténtico. Si la táctica del parlamentarismo revolucionario (que como la Izquierda había advertido era errónea en la Europa capitalista) tenía algún sentido y razón de ser, entonces, los diputados comunistas no podían abandonar el parlamento en un bloque con los partidos burgueses sino que debían permanecer en él para defender las posiciones comunistas, ahora que los fascistas planteaban una lucha incluso física en su interior.
Con la participación en el bloque del Aventino, se hacía un frente único con partidos netamente burgueses y se confundía a las masas acerca de la naturaleza burguesa tanto del Parlamento como de su duplicado en el Aventino.
Así resumen la situación las Tesis presentadas por la Izquierda al Congreso de Lyon:
“El Centro (formado por Gramsci, Togliatti, Tasca...) cometió un error al abandonar el parlamento y al participar en las primeras reuniones del Aventino, ya que debería haber permanecido en el parlamento para hacer una declaración de ataque político al Gobierno y para tomar una posición inmediata contra el prejuicio constitucional y moral del Aventino, error que representó el factor determinante del desenlace de la crisis a favor del fascismo. No hay que excluir que a los comunistas les hubiera podido convenir abandonar el parlamento, pero con una fisonomía propia y sólo cuando la situación hubiera permitido llamar a las masas a la acción directa. El momento era de esos en los que se deciden los desarrollos de las situaciones posteriores. El error, por tanto, fue fundamental y decisivo para formarse un juicio acerca de las capacidades del grupo dirigente, y determinó una utilización muy desfavorable por parte de la clase obrera del debilitamiento del fascismo, primero, y del fracaso clamoroso del Aventino, después.
El retorno al parlamento en noviembre de 1924 y la declaración de Repossi fueron benéficas, como lo demostró la ola de aprobación proletaria, pero demasiado tardías. El Centro osciló mucho tiempo y sólo se decidió por la presión del partido y de la izquierda. Se preparó al partido sobre la base de instrucciones insignificantes, y de una apreciación fantásticamente errónea de las perspectivas de la situación (informe de Gramsci en el Comité Central, agosto de 1924). La preparación de las masas, que no estaba dirigida en la perspectiva de la caída del Aventino, sino en la de su victoria, a través de la propuesta que el partido hizo a las oposiciones de constituirse en Antiparlamento, fue en todo sentido la peor. Ante todo, esta táctica se apartaba de las decisiones de la Internacional, que jamás consideraron propuestas a partidos netamente burgueses; además, ésta era de las que conducen tanto fuera del campo de los principios y de la política comunista como de la concepción histórica marxista. Independientemente de toda explicación que el Centro podía intentar dar acerca de los fines e intenciones que inspiraban la propuesta, explicación que habría tenido de todos modos una repercusión muy limitada, éste daba por cierto a las masas la ilusión de un Anti-Estado que se opone y lucha contra el aparato estatal tradicional, mientras que, según las perspectivas históricas de nuestro programa, la única base de un Anti-Estado podrá ser la representación de la única clase productora, es decir, el Soviet.
La consigna del antiparlamento, con el apoyo en el país de los comités obreros y campesinos, significaba confiar el Estado Mayor del proletariado a representantes de grupos sociales capitalistas, como Amendola, Agnelli, Albertini, etc. Fuera de la certeza de no llegar de hecho a semejante situación, que únicamente se podría tildar de traición, el solo hecho de presentarla como perspectiva de una propuesta comunista significaba violar los principios y debilitar la preparación proletaria.” (Tesis de la Izquierda al III Congreso del Partido Comunista de Italia, Lyon, 1926)
Abril 1925 – Elección presidencial de Hindenburg en Alemania
La victoria electoral en las elecciones presidenciales de Alemania del candidato monárquico (Hindenburg) produce de nuevo una brusca oscilación en el sentido derechista, culpándose a los comunistas de haber mantenido su candidato en lugar de haberlo retirado para que venciera la burguesía republicana.
La propuesta de la Internacional significaba en realidad extender el apoyo parlamentario más allá de partidos sedicentemente obreros hasta el candidato republicano abiertamente burgués, condenando al partido comunista a un chantaje permanente que lo reduce al papel de seguro para la fracción republicana burguesa ante el “mal peor”.
El trágico despropósito se ilustra en La política de la Internacional (1925):
"Sigamos los hechos y los documentos. En las elecciones para la segunda vuelta los comunistas alemanes mantienen la candidatura de Thaelmann, que obtiene 60.000 votos más, pero el general Hindenburg consigue ser presidente de la república prevaleciendo claramente sobre el candidato republicano burgués, Marx. Se lanza sobre los comunistas alemanes la tempestad de las recriminaciones de costumbre, la izquierda burguesa y socialdemócrata se comporta como si los revolucionarios hubiesen firmado un contrato con ella comprometiéndose a sostenerla cuando la derecha se la vaya a jugar. Sufrir esta extorsión quiere decir admitir que el comunismo no es más que un subproducto de la democracia, tesis digna de la escuela de Treves y Turati (...)
Pero el Comité central de izquierda del Partido alemán, algunas horas después de ser elegido Hindenburg se reunió para declarar haberse equivocado y no haber sabido valorar el peligro monárquico. Convoca al Comité nacional del partido que confirma ese juicio, aunque se forma una fuerte minoría que lanza la alarma contra el repliegue del Comité ejecutivo de la Internacional y del Centro alemán sobre posiciones dignas de Brandler y Cía. (...)
Y ¿cuáles son las consecuencias de esta presentación contradictoria de un problema viejo y siempre nuevo? Helas aquí: 'En las elecciones presidenciales... habríamos debido maniobrar en el sentido de las propuestas de la delegación alemana y de la Internacional Comunista. Así habríamos conducido a la clase obrera alemana, formando bloque sobre un programa republicano mínimo con los verdaderos partidarios de la república (¡sic, sic, sic, sic!), uniéndose en torno al nombre de un candidato republicano militante en la lucha contra la reacción'. Así se habría desenmascarado, dice la resolución, a la socialdemocracia. La propuesta del Comintern era la de invitar a ésta a no retirar a su candidato, Braun, por el que habrían votado los comunistas retirando la candidatura de Thaelmann. Pero si el objetivo era: a) desenmascarar a la socialdemocracia; b) evitar el peligro de la victoria monárquica, está claro que los socialdemócratas, con las cifras en la mano, habrían respondido que no bastaban los votos de Braun más los de Thaelmann para batir a Hindenburg, y era necesario formar el bloque incluso con las fuerzas del demócrata burgués y católico Marx. La consecuencia, pues, de la política sugerida por la Internacional, era el apoyo de los comunistas a una candidatura burguesa o, cuanto menos, el voto simultáneo de comunistas y socialdemócratas y demócratas burgueses para una candidatura, pongamos, de Braun." (La política de la Internacional, 1925)
(La publicación de esta serie que iniciamos en “El Comunista” nº71 como resultado del trabajo de estudio colectivo de la reunión general de agosto de 2023, continuará en los siguientes números de la revista)
[1] Ver las citas del texto sobre la función del dirigente en el artículo “Vida del partido” de esta revista, páginas 7 y 8.
<<El papel de la cuestión sindical en el proceso degenerativo del partido (1972-1982)
>>Vida de Partido: reunión general agosto 2026 (I)